Historia y estilos
Las arcas pintadas del siglo XV
El arca deriva de los baúles de viaje que acompañaban los continuos desplazamientos de las cortes medievales y servían para contener cualquier tipo de objeto y mercancía. Una vez llegados al destino o durante las etapas del viaje, en los albergues, en los castillos hospitalarios, en los hostales, las cajas de viaje servían de mobiliario: las más grandes de cama, las medianas se usaban como mesas, armarios o asientos; las más pequeñas, que con frecuencia contenían los objetos de mayor valor, se juntaban unas con otras para ser usadas de camastro, de modo que se pudieran vigilar durante la noche.
En el 1400, éstos contenedores, llamados entonces "cofres" o "cajas de caudales", perdieron su función original para llegar a ser verdaderos muebles, adornados según definidos materiales y dimensiones, y sobre todo caracterizados por la presencia de decoraciones pictóricas. El arca del cuatrocientos es un envase, constituido por cuatro tablas, formando el alzado, apoyado sobre una base, en cuyo exterior hay un rodapie, con patas o sin ellas, mientras que en el interior hay un sólido plano de apoyo. La tapa puede ser plana o ligeramente convexa. El interior estaba forrado de tela y de paños, según el poder adquisitivo de quién había encargado el mueble.
Las arcas se pintaban por lo general por artistas famosos y no por simples artesanos: las historias de la parte anterior del arca eran por lo general fábulas de Ovidio y de poetas antiguos, es decir, historias contadas por los historiadores griegos y latinos, e igualmente escenas de caza, tiovivos y novelas de amor.
La decoración pictórica no era una practica reservada sólo a las arcas, sino de otros muchos muebles y elementos de decoración de las casas del siglo XV. Uno de los aspectos distintivos de la decoración del XV es el hecho de estar todo impregnado por el color.
El arca puede ser considerada como una especie de germen inicial de la cual derivan los aparadores y los armarios taraceados del renacimiento.










