Historia y estilos ::
Bienestar y confort en el periodo gótico
Durante el periodo gótico la analogía entre decoración y arquitectura, reconocible ya en la época románica, se hace todavía más estrecha. Las líneas y los planos de las catedrales góticas se traducen, en los muebles, en estructuras lineales y en paneles de asientos, de brazos y de baldaquines tan calados como para parecerse a un tejido transparente.
Los progresos de la técnica revolucionaron los métodos de construcción de los objetos de decoración: la invención de la sierra de agua, por ejemplo, inventada en Augusta (Baviera) en 1322, hace más fácil el corte de los elementos de madera. Con los progresos técnicos, la tipología del mueble se enriquece notablemente: las sillerías de las catedrales inspiran asientos más cómodos; la cama con cabeceros altos comienza a presentarse también en el baldaquín; se incrementa la fabricación de baúles, arcas y armarios.
A su vez las nuevas tipologías del mueble se reflejan en la creación de nuevos ambientes. La cama a baldaquín, con sus cortinas de tela, se aísla del ambiente circundante, así como la invención de los escritorios permite su separación del pequeño estudio, además de en las instituciones monásticas en las casas burguesas. La exigencia de diferenciar los locales, originada en los monasterios, alcanza así en la edad gótica su máxima expresión.
Cuadros y diseños flamencos nos muestran ambientes decorados para un uso especifico: cuartos de dormir, comedor, recibidor y cuarto de estudio. Desde el norte de Europa comienza a propagarse el carácter de intimidad doméstica y de confort que, con término nórdico, se llama Stìmmung.










