Historia y estilos
Casas decoradas y suaves cojines en la Roma Imperial
La decoración y la arquitectura de las viviendas de los romanos son conocidas gracias a las restos de Ercolano y Pompeya.
La casa romana se constituía por un conjunto de habitaciones, recogidas alrededor de dos espacios abiertos interiores: el atrium y el peristilium. La ausencia de comunicación con el mundo externo exigía la voluntad de decorar el ambiente doméstico con artificios figurativos: estucos, pavimentos de mosaico, techos de madera, bóvedas, frescos representando paisajes, esculturas o jardines.
Los muebles, muchas veces realizados en hierro, seguían la línea evolutiva de los modelos greco-helenísticos, pero con una mayor vocación estética y un grado de innovación técnica y morfológica más alto.
El telar de la cama (lectus) estaba montado sobre cuatro patas de igual altura; el cabecero aumentaba la propia altura y, junto a las patas torneadas, recogía todo el conjunto decorativo. Existían varios tipos de camas, distintos en cuanto a su función: para dormir, para la lectura y el estudio, para los banquetes (colocados de tres en tres y con la base de mampostería). Su uso cambiaba también según el sexo, la edad y la condición social: solamente las cortesanas comían tumbadas, mientras a los siervos y a los hijos estaban destinados taburetes y mesas separadas.
Los kibotos, cajas imitadas del uso griego, fueron en parte sustituidos en algunos locales por mampostería con la función de almacén de objetos, tejidos, libros, o como despensa, guardarropa o depósito. Existía además una caja (armariúm) dotada de repisas internas y de antas frontales.
También los asientos seguían los modelos griegos: el diphros fue sustituido por la sella curulis, un taburete con patas rígidas o con patas plegables sin brazos ni respaldo y con las patas cruzadas en tenaza; el solium constituía una versión lujosa del thronos griego; el asiento destinado a las mujeres o a los ambientes de relax era la cathedra (corrispondiente al klismos griego), existente también en una versión magistral, con el respaldo derecho. Sobre todos los asientos estaban previstos dos cojines, porque no se usaban acolchados fijos.
Las mesas ofrecían una amplia gama de modelos, dependiendo de la forma del sostén y de su utilización (para las vasijas o para la comida). El tablero circular (orbis) se apoyaba en tres o cuatro patas o sobre una única pieza central decorada con motivos zoomorficos, fitomorficos y antropomórficos.
Por sus funciones, y por la presencia de algunos ejemplos concretos, los muebles romanos constituirán los prototipos de la decoración europea posterior.










