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Los suelos de marquetería: arte, artesanía y organización empresarial
La marquetería es un campo muy particular: el producto acabado está a la mitad entre la ebanistería y la carpintería, pero nace de un trabajo muy complejo en el cual intervienen diversos factores. Cuando se trata de un suelo continuo (organizado por paneles prensados), o de una Rosa de los Vientos, la marquetería es un trabajo que une habilidad técnica, fantasía artística y capacidad organizativa.Hay que tener sólidos conocimientos de proyectos y diseño técnico (CAD), saber coordinar y gestionar los recursos humanos que colaboran en la realización práctica del proyecto, tener experiencia de los problemas técnicos de la materia prima (que no es inerte y puede jugar malas pasadas), tener una visión en perspectiva de cómo se articula el diseño, prever anticipadamente las fases de desarrollo del diseño original y calcular los tiempos en función de los recursos de los que se dispone. "Es casi una disciplina -afirma Benit Mari Bouhier, responsable del laboratorio de marquetería de la FGK-, los trabajos deben hacerse de manera muy precisa y coordinada. Hay que tener en cuenta los tiempos del secado, hay que respetar la secuencia del montaje".
Es un trabajo que necesita desarrollarse organizadamente en todas sus fases productivas. Se comienza con el tallado de los trozos de madera, atendiendo al diseño original: una operación que necesita de extrema atención para la cual se utilizan maquinas especiales. Un error de medio grado puede arruinar todo un proyecto. Los tacos se ensamblan con un trabajo de extrema precisión que no admite errores, hecho enteramente a mano. Sigue la fase de pegado, durante la cual la marquetería se bloquea con unas pinzas hasta su total secado. El resultado se lija hasta que está suficientemente liso y preparado para colocarse.
La gama de los materiales (tipos de madera) y de sus respectivos colores es amplísima: tonalidades claras y oscuras, coloreadas y neutras de mil gamas, ofrecen espacio a la libertad creativa, pero también crean problemas de uniformidad en la selección de la materia prima. La elección de los colores sigue a la geografía: en el norte se prefieren los tonos claros y tenues, en el sur los colores de contraste y materiales muy apreciados.










