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Giugiaro: la industria del diseño
La Giugiaro Design diseña cada año centenares de productos para los más diversos campos del mercado: desde lámparas a lavadoras, desde accesorios de moda a maquinas fotográficas, desde teléfonos públicos a cocinas, desde trenes a pasta. Organizada en sectores de planificación (product, transport, arquitectura, graphic & corporate image, design-à-porter), la empresa produce diseños según una lógica industrial estructurada en fases sucesivas: del análisis de las exigencias del cliente a la creación del modelo, de la solución a los problemas técnicos y funcionales del prototipo hasta la organización de la campaña de prensa.
"No obstante ser muy importante la creatividad - explica Laura Giugiaro-, el proyecto se desarrolla con el apoyo de un departamento de ingeniería muy amplio, capaz de afrontar cualquier tipo de cuestiones técnicas, para la producción de un producto funcional y utilizable".
Las exigencias del cliente son siempre prioritarias: también al nivel del estilo del diseño la empresa mantiene una cierta flexibilidad. Para la adaptabilidad, para la multitud de proyectistas que trabajan a la vez, y para la diferenciación de los sectores de planificación, la Giugiaro Design no tiene una "mano" reconocible. Los diseñadores están coordinados por el fundador de la empresa según una línea estilística bastante uniforme, pero que no los caracteriza rígidamente.
La filosofía de la empresa tiende a conciliar la funcionalidad y el confort con el gusto estético, pero con una atención particular a las dimensiones ergonómicas del objeto.
"Se ha vuelto a las líneas decididas, cuadradas, de los años 70 -afirma Laura Giugiaro- pero más ponderadas, no tan puntiagudas y angulares". Las formas se suavizan, pero manteniendo volúmenes fuertes y bastantes agresivos, pero que no se imponen demasiado en el contexto en que se insertan. "Sólo si un dibujo se integra bien se puede hablar de un verdadero diseño".
En cuanto a lo que respecta a los materiales, se hace mucha investigación: si es verdad que hay un retorno a las materias primas naturales, éstas están sometidas a un proceso de transformación y de lavado muy sofisticado y tecnológico.
También los colores siguen esta tendencia: se vuelve a los tonos naturales, pero también a los colores puros, aplicados a campos inusuales del mercado. Los tonos beige, marrón, tierra, se colocan junto a tintas fuertes y encendidas, sin una tendencia precisa del mercado.










