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Luces y sombras en el dormitorio
En el dormitorio la iluminación natural asume una importancia superior respeto a los otros ambientes de la casa: es necesario que éste ambiente sea luminoso y esté bien aireado. Análoga importancia asume la posición de la habitación, que debe estar orientada al este para disfrutar del sol por la mañana, cuando uno se despierta, y para tenerla fresca por la noche, cuando se acuesta. Las otras posiciones presentan algunas desventajas: el excesivo calentamiento del ambiente, si está orientado al sur o al oeste; y viceversa, el excesivo enfriamiento del ambiente si está expuesta al norte.
La iluminación artificial óptima para ésta habitación es de tipo indirecto y relajante -está indicada la lámpara incandescente- que sirve para dar luz a todo el ambiente y se puede obtener con la clásica lámpara de suspensión o mejor con lámparas de mesa o de suelo.
Otras iluminaciones generales vienen determinadas por otras fuentes luminosas en los puntos de mayor conveniencia: sobre las mesitas de noche o sobre el cabecero de la cama, para permitir la lectura; en el rincón del tocador, para el cual se aconseja poner las luces los lados del espejo; en el rincón de trabajo o de estudio, que estará dotado de una luz directa y orientable.
Según las diversas actividades que se desarrollan en el dormitorio, señalaremos puntos en los que sea necesario disponer de una luz directa y aquellos en los que sea suficiente una iluminación central; se podrá crear así también un agradable juego de luces que contribuirá a la consecución de un ambiente cálido, íntimo y relajante.
(en la imagen fotográfica la lámpara ensamblable IQlight)










