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Cuando un narciso hace la diferencia
Según el Feng Shui, el hombre está condicionado por los influjos del ambiente que le rodea. Para que haya armonía y bienestar, la energía que circula en el universo, el Ch'i, debe poder discurrir libremente entre las paredes de la casa.En el dormitorio, la cama debe estar puesta en el ángulo derecho opuesto a la entrada y, si hubiese una chimenea, cerca del fuego. Los pies de la cama no deben estar dirigidos hacia la puerta de entrada de la habitación, porque da mala suerte. La cabecera debe estar en posición norte. La cama no debe recibir la luz solar directamente, porque quita demasiada energía y molesta el sueño. Si en la habitación hay un espejo, la cama no debe mirar hacia él, para evitar que el alma pueda reflejarse al dormir.
En el dormitorio de los más jóvenes, la ventana debe mirar hacia el este, para que pueda recibir la energía del sol naciente. Para los ancianos, en cambio, es mejor tener las ventanas al oeste, para recibir los dulces flujos de los rayos del ocaso. Es mejor evitar que la esquina de un mueble apunte hacia la cama: las puntas generan ondas de energía que molestan el sueño. Estan en cambio indicadas las formas suaves y redondeadas.
El dormitorio no debe estar sobre una cocina o una caldera. Cables y tomas eléctricas deben estar lejos de la cama, así como la televisión, radiodespertador y teléfono móvil.
También los colores tienen su importancia: el rojo y el blanco mejoran la armonía en el matrimonio; el rojo y la presencia de espejos aumentan la energía sexual; el blanco y los colores tenues favorecen el reposo. Si vuestra relación está atravesando una crisis, colgad una pequeña linterna roja sobre la puerta de entrada al dormitorio, justo enfrente de la cama. O si no poned una planta en el dormitorio, mejor una orquídea, un narciso o una peonia, o si no usad papel pintado y cojines que tengan estas flores. Evitad las rosas rojas que, según los chinos, llevan espinas a la relación.










