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La cocción en el microondas
El horno microondas es un útil complemento para la cocina moderna, estresada a causa de los impetuosos e implacables ritmos de vida, que obligan a aprovechar al máximo el tiempo dedicado a las tareas domésticas. Sin embargo y a pesar de contar con numerosas ventajas, no se le puede considerar como un sustituto total y absoluto de los hornos tradicionales de gas y los eléctricos.
Entre las características más apreciadas de este electrodoméstico, está la rapidez de cocción: sin necesidad de ser previamente calentado, el horno emite ondas electromagnéticas (de frecuencia más baja que la luz, y más alta que las ondas de radio) que producen una fricción de las moléculas internas de los alimentos, efectuando la cocción.
En segundo lugar, es necesario considerar la posibilidad de cocer los alimentos directamente en el plato, sin que este tenga que ser previamente calentado, sin peligro de quemaduras. Esto permite además ahorrar en tiempo, dinero y energía destinada igualmente al lavado de las ollas.
Los breves tiempos de cocción en el microondas, permiten mantener las propiedades nutritivas de los alimentos, en particular de las vitaminas, sensibles a las temperaturas elevadas y prolongadas. Además, el paso inmediato de la fase de congelación a la de cocción evita el ataque de las bacterias que se activan durante la fase de descongelado.
No hay que infravalorar tampoco el ahorro energético que permite este electrodoméstico, para alimentarlo se necesita en realidad una cantidad de energía significativamente inferior, respecto a la que consume un horno eléctrico.
También hay que tener en cuenta que las prestaciones de un microondas no pueden sustituir a las de los hornos tradicionales: es ideal para descongelar, calentar o cocer con rapidez, aunque no permite obtener estofados ni gratinados ni hacer recetas que necesiten de una larga cocción para un resultado óptimo.
Febrero 2002










