DECORAR
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La colaboración con Jaime Hayon y Studio Job, jóvenes pero ya acreditadas estrellas emergentes en el panorama internacional, confirma el compromiso continuo de Bisazza de trabajar con las personalidades más creativas y dotadas de talento en el mundo del diseño. Contrapuestos en su estilo, mediterráneo y fantasioso el de Jaime, nórdico y evocativo el de Job y Nynke, los tres diseñadores comparten una visión en la que la frontera entre arte y diseño resulta cada vez más imperceptible. Así, en el interior de sus instalaciones, los objetos de decoración invadieron los territorios del arte con poesía y humor.
“The Pixel Ballet”, el diseñador español Jaime Hayon se “divirtió” con el mosaico y mediante un lenguaje absolutamente personal llenó el espacio con objetos surreales y figuras fantásticas.
La combinación del mosaico con otros materiales como la cerámica, la madera lacada y el mármol originó unos espejos con aplicaciones gráficas, jarrones–juguete con formas sinuosas e inusuales, dos muebles contenedores (cabinet) y una mesa con patas personalizadas por elementos parecidos a las partes mecánicas de un motor. Sobre un suelo de cuadros blancos y verdes de granilla de vidrio, cada objeto se convirtió en protagonista de un escenario fabuloso.
En el corazón de esta instalación surgía una figura imponente e insólita, una especie de “mayordomo” gigante que evocaba los personajes de los cuentos, y presentaba encima de dos enormes bandejas los dos cabinet, uno tapizado de mosaico negro y el otro de mosaico de oro amarillo. Una ambientación “onírico–pop”, la expresión de una forma inusual e irreverente de utilizar el mosaico.
“ En este escenario, todo es fruto de la experimentación. Las dimensiones, el método… la intención es la de interrumpir el uso tradicional del mosaico Bisazza, utilizando el espacio como si se tratara de un gran lienzo en el que el mismo mosaico adquiere cada forma y expresión artística ” afirma Jaime Hayon.
En “Silver Ware” los protagonistas eran los objetos diseñados por el Studio Job: verdaderas obras de arte, piezas únicas ideales para coleccionar y de tanto prestigio que podrían exponerse en un museo.
Un ambiente cándido envolvía esta colección de ocho piezas a la que pertenecen un Frutero, una Tetera, una Cuchara, una Bandeja, un Plato frutero, una Fuente, un Portavelas y un Lampadario, todos completamente recubiertos de mosaico en oro blanco y propuestos en un formato fuera de escala. En ese espectáculo imaginario, la atención del visitante quedaba atraída por la particularidad y por la insólita dimensión de esos objetos, suspendidos en una atmósfera irreal.
En el interior de ese ambiente, las obras brillaban como si fuesen piezas pertenecientes a la valiosa platería de familia, a las que se les volvía a “sacar brillo” y se proponían en clave moderna, en un formato gigante, para sorprender y volver a evocar esas emociones vinculadas a los recuerdos del pasado.
Una explosión de luminosidad y seducción invitaba al observador a descubrir esas esculturas en un espacio surreal, en cuyo interior resultaba inevitable dejarse felizmente cautivar y abandonarse a un viaje en el límite entre la realidad y la ficción. El estro creativo del Studio Job y las preciosidades del mosaico de oro originaron obras con un atractivo insólito, fruto de una particular fusión entre arte y diseño.
Julio 2007










